Catálogo de Inseguridades

Mi estado? comunicando, el contestador puesto, sin señal... me da igual, el que tu quieras mientras no suponga responder a nadie ni a nada.

miércoles, enero 10, 2007

I hate N.Y


Creo que uno puede darse cuenta de cuando se ha vuelto del todo americano,

creo que es el momento en que puedes andar y beberte el café al mismo tiempo,

sin atragantarte, sin tropezar con seis personas de seis nacionalidades

diferentes que se cruzan contigo mientras ladran,

ladran por amor, por dinero o porque están solos

y solo les queda ladrar.


Cuando es de noche y llueve en n.y city todo tiene sentido,

entiendes porque hay gente yonki de esta ciudad y entiendes que solo te puede

gustar si estas solo

porque es a lo que te empujan los callejones y los supermercados,

con enormes pasillos de cadáveres congelados y dependientas con uñas fantasía.

Y entonces resoplas, en la cola del super, con un pote de crema de cacahuete en

una mano y un pack de cervezas en la otra,

porque te sientes solo,

y nadie es de aquí

y nadie te puede decir donde esta algo parecido a lo que llamamos sentirse como

en casa,

porque no hay casas,

porque solo agujeros donde caerse muerto.


Cuando matan a alguien en los barrios innombrables

cuelgan sus zapatillas en los cables de la luz

para que la gente se acuerde de esa persona.

Yo quiero colgar mi zapatos de tacón

para que los recoja otra que sepa andar en esta ciudad de locos.


Los perros parecen ser los únicos que le han pillado el truco a las luces de

neón

ya no se asustan de los rojos y de los azules que queman las pupilas

ya saben lo que es pedir de mas y lo que es pedir de menos

ya han encontrado el equilibrio entre las enormes montañas de basura

allí, recostados, esperando a que pase la noche

con los ojos medio abiertos

por si les roban las ganas de seguir apatrullando la ciudad al dia siguiente.



Y me acuerdo de ti,

en cada super,

en cada callejón,

en cada par de zapatos colgado,

en cada montaña de basura en la que me siento a descansar

y a tropezar con ese pequeño detalle

que siempre hace que me duela la barriga:

echarte de menos...